4 RAZONES POR LAS QUE DEBERÍAS VIAJAR LIGERO

Viajar ligero

En este post te cuento el origen de mi trauma con el exceso de equipaje y todas las razones por las que hoy creo que todo el mundo debería viajar ligero. Además, al final, te cuento cómo podés hacerlo. Es más sencillo de lo que te imaginás …


Cuando la gente se entera de que viajo sólo con equipaje de mano, me miran raro y recibo muchos “yo nunca podría …”

A lo que yo les pregunto ¿por qué no? Como si viajar con pocas cosas fuera algo tan loco. Pero hasta ahora nunca nadie me dio una respuesta satisfactoria.

Ojo, que no quiero criticar. Yo era igual. Ya te conté que cuando fui como au-pair a Alemania llevé dos valijas gigantes más la de mano. Mi felicidad no podía ser mayor cuando vi que el pasaje que había comprado incluía dos valijas de … (nada menos que) 32 kilos!

Es el sueño hecho realidad para cualquier viajero que se va a vivir un año a otro continente. Todavía me acuerdo la cara de sorpresa de la mamá de las nenas cuando me vio salir del aeropuerto con tanto bulto.

Lista para mi viaje a Alemania. Ejemplo a NO seguir … Llevaba demasiadas cosas!!!

Pero fue justamente esa experiencia la que me transformó. Primero, porque me di cuenta que no usé casi la mitad de las cosas que había llevado. (Y digo ‘cosas’, no ropa, porque también me refiero a calzado, carteras y demás accesorios.)

Y segundo, por el problemón que me generó a la vuelta. Como te podrás imaginar, durante ese año fui comprando cosas: más calzado, más ropa, libros, recuerdos y regalos para mi familia, etc. Fue una lucha lograr que me entrara todo en las valijas. Ni hablar de que fui al aeropuerto con el corazón en la garganta porque no sabía si me pasaba del peso permitido.

Y efectivamente, así fue: una de las valijas grandes pesaba 33 kilos y la de mano pesaba 15 (cuando el permitido era 8 kilos). Mis opciones eran o pagar muchos cientos de euros (que no tenía) por sobrepeso, o hacer desaparecer 8 kilos por arte de magia.

De más está decirte que la pasé muy mal.

Pude pasar el kilo que sobraba en una de las valijas grandes a la otra, que todavía tenía un pequeño margen. Pero en el medio perdí las llaves del candado y me pasé media hora en llanto rastreando el piso alrededor del mostrador del check-in hasta que las encontré *sí, fue muy patético*.

Y todavía me faltaban los 7 kilos de diferencia en la valija de mano. Terminé metiendo libros y otros bártulos en mi cartera hasta que literalmente le explotó el cierre. Usé los bolsillos de mi campera para guardar los cables de la computadora y las cosas de tocador. Básicamente me tiré todos los kilos encima, para que la valijita pesara menos.

Cuando me tocó de vuelta el turno para despachar, el hombre me dijo muy amablemente “más te vale que si la volvemos a pesar antes de embarcar siga pesando lo mismo eh”. Que amoroso.

Fue el viaje más incómodo de mi vida. Hasta que subí al último avión después de la escala en San Pablo no me animé a sacarme todo el peso de encima *literal*, por miedo a que me hicieran pagar de más.

A todo esto, me quedó todo el cuerpo dolorido. Imaginate tener que subir 79 kilos (32 + 32 + 15) al carrito de equipaje. Después ponerlos sobre la cinta/balanza del mostrador del check-in. Volver a bajarlos (para reacomodar y “hacer desaparecer” peso) y subirlos al carrito para alejarme del mostrador, así no estaba en el medio del paso. “Resolver” el asunto del peso y volver a subirlos al carrito. Hacer la fila y dejarlos otra vez en la cinta.

Otro tanto de vuelta en Argentina. Sacarlos de la cinta transportadora de equipaje; subirlos al carrito; bajarlos para pasarlos por la cinta de aduana; volver a subirlos al carrito …

Si te pone los nervios de punta de sólo leerlo, imaginate tener que haber vivido todo eso. ¿No es suficiente para generarle a uno completa aversión hacia el exceso de equipaje? Más a sabiendas de que mucho de lo que había llevado fue al divino botón. Desde ese momento me dije: nunca más paso por algo así.

En fin, ese es mi trauma personal con el equipaje, y por eso ahora me gusta viajar ligero. Pero a medida que pasó el tiempo le fui encontrando muchos otros beneficios, y de eso se trata este post.

Espero que después de leerlo también te decidas a llevar menos equipaje, vas a ser más feliz. 😉

4 Razones por las que deberías viajar ligero

1. Te da mayor movilidad

Como te conté recién, no hay nada peor que tener que andar cargando muchos bultos. Te reduce significativamente la movilidad, y no sólo en el aeropuerto. Ahí por lo menos tenés los carritos.

Pero pensá en que vas a tener que llegar desde el aeropuerto o estación de bus/tren hasta tu hospedaje (y volver). Trasladar mucho equipaje es un incordio si vas en transporte público. Tenés que bajar y subir las escaleras del subte/metro, pasar por el molinete, hacer lugar en los vagones. Si vas en bus o tram, también tenés que subir los escalones y hacer lugar en algún lado.

Si te querés ahorrar la incomodidad podés ir en taxi, pero de seguro te sale mucho más caro.

O tal vez quede cerca y quieras ir caminando. Bueno … suerte con eso si llevás mucho peso. Y Dios no quiera que tengas que subir una pendiente.

¿Y si llegás a tu hospedaje y tenés que subir escaleras?

Son todas preocupaciones que no vas a tener si viajás ligero. Yo viajo sólo con equipaje de mano, una valija rígida de 4 ruedas, que ni siquiera me genera esfuerzo llevar. Puedo usar el transporte público sin problemas. Y como no pesa tanto, no es terrible si la tengo que cargar para subir escaleras.

Es chiquita y preciosa 😉

2. Vas a tener menos preocupaciones

Cuando llevás un solo bulto, podés concentrar toda tu atención en él. Sabés dónde está todo el tiempo, es más fácil de vigilar en un aeropuerto o estación de tren/bus.

Y es más fácil de controlar cuando vas por la calle, porque no hace falta que lo sueltes en ningún momento para maniobrar con el resto del equipaje. Eso te hace menos susceptible a que te roben, o a que se te olvide algo en algún lado.

Si vas a viajar en avión podés llevar el equipaje de mano en la cabina. Eso hace que no tengas que preocuparte porque tu valija se rompa, la roben, o la pierdan por el camino.

Nada de tener que pasar por acá

3. Te va a resultar más económico

Si viajás nada más que con equipaje de mano podés usar tranquilamente el transporte público, en lugar de pagar un taxi. Lo cual te va a salir más barato.

También te va a permitir viajar low cost sin pagar equipaje extra, porque el de mano está incluido en el valor del pasaje.

Además, el saber que tenés poco espacio va a impedir que hagas grandes compras, porque no vas a tener dónde guardarlas. Y también te vas a ahorrar la preocupación de si te pasás o no del peso permitido.

4. No vas a perder tiempo

Ya no vas a tener que hacer fila y esperar para despachar el equipaje. Podés llegar al aeropuerto e ir directo hacia el control de seguridad.

Imaginate el placer de no tener que hacer filas eternas

Cuando llegues tampoco vas a tener que perder tiempo en la cinta de equipaje. Creeme, si llegan muchos vuelos al mismo tiempo, podés estar al menos 40 minutos esperando.

Cómo viajar ligero

Ya veo que estás pensando: Ok Vale, me convenciste y de ahora en adelante voy a viajar sólo con equipaje de mano. Pero ¿cómo hago para que me entre todo lo que necesito?

Bueno, he ahí el quid de la cuestión. La realidad es que no necesitás tanto como pensás. Es muy común que a la hora de hacer las valijas quieras prepararte para todo, por si acaso.

Eso fue lo que me pasó cuando fui a Alemania. Llevé ropa para todo tipo de clima, calzado para todo tipo de situación, una cartera, un morral, un bolso de verano, etc. Y no usé la mitad de las cosas.

Ropa y calzado

La clave es llevar menos, pero de forma estratégica. Pensá en las actividades que vas a hacer durante tu viaje y elegí sólo lo que sea funcional a eso. (¿Vas a la playa; o a recorrer una ciudad; a escalar; a hacer algún deporte particular; vas a ir a algún evento formal; o salir de fiesta? Etc.)

Por otro lado, elegí prendas que puedas combinar entre sí. Preferentemente dentro de la misma paleta de colores. De esa forma multiplicás la cantidad de ‘looks’ sin llevar una mayor cantidad de ropa.

Y te recomiendo que lleves ropa para una semana, como máximo. En todo caso podés lavarla si tu viaje dura más tiempo. Yo lo hice de varias formas: quedándome en casas/departamentos con lavarropas, o en hostels y hoteles que ofrecían servicio de lavandería. Y en Florencia, fui a un lavadero que había a unas cuadras de mi hospedaje.

Había banquitos para sentarse a esperar y una máquina expendedora por si atacaba el hambre

La realidad es que aun si tuvieras que gastar algo de dinero para lavar la ropa (que tampoco es tan caro), siempre va a seguir siendo más conveniente que llevar mucha cantidad de equipaje. Por lo menos en mi opinión.

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Artículos de tocador

No hace falta que lleves los potes grandes. Es más, dependiendo del lugar al que vayas, tal vez ni haga falta que lleves nada. Muchos hoteles proveen shampoo/acondicionador y gel de ducha o jabón.

Pero si no es el caso, con que lleves un poco de cada cosa en contenedores más chicos es suficiente. O en su defecto, si vas a estar de viaje muchos días, podés considerar comprar lo que necesites en tu destino.

Llevar todo en envases chicos

Recordá que si vas a viajar en avión y sólo llevás equipaje de mano, cada contenedor que lleves no puede superar los 100ml.

En muchos casos el alojamiento también te provee secador de pelo y toallones. Así que te recomiendo que antes de ir averigües si es el caso, para ahorrar peso y espacio.

Yo viajo con un toallón de microfibra de secado rápido que casi ni me ocupa lugar. Es ideal.

Accesorios

La cantidad de cosas al divino botón que llevé a Alemania … ¡Y todo el espacio que ocupaban!

Realmente no es necesario llevar más de una cartera. Si vas a un lugar frío, con una bufanda y un par de guantes es suficiente. No hacen falta 3 de cada uno.

Personalmente no puedo usar bijouterie (soy alérgica). Pero si es tu caso, tampoco es que vas a usar un collar o pulsera diferente cada día.

Aprender a acomodar mejor las cosas

No te lo imaginás, pero podés ahorrar mucho espacio si aprendés a armar bien la valija. El equipaje de mano puede parecer chico, pero si acomodás bien las cosas, entra más de lo que parece.

Especialmente si usás “packing cubes” – cubos organizadores de ropa

Creo que el viaje lo hace lo que vivimos y no lo que llevamos, por eso siempre trato de cargar lo menos posible. Ya sé que lo mío empezó con un trauma personal, pero con el tiempo me fui dando cuenta de que viajar ligero tiene muchísimos beneficios.

Es más cómodo, te da mayor movilidad, el equipaje es más fácil de controlar, tenés menos probabilidades de perderlo o que te lo roben, te ayuda a abaratar costos y no te hace perder tanto tiempo esperándolo. En líneas generales, menos estrés. Eso siempre es positivo.

Como dijo Antoine de Saint Exupery: “Aquel que quiere viajar feliz, debe viajar ligero”.


¿Te convencí? ¿Se te ocurren más beneficios de viajar con poco equipaje? ¿Te quedó alguna pregunta? ¡Dejá un comentario y contanos!

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