CÓMO PLANIFICAR UN VIAJE CORTO

Cómo planificar un viaje corto

En este post te cuento por qué la planificación es esencial cuando vas a viajar a algún lugar por poquitos días. También tomo todo lo aprendido de mis pifiadas y te doy mis mejores consejos para planificar un viaje corto, para que lo puedas aprovechar al máximo.


¿Por qué es importante planificar un viaje corto? Me refiero a viajes de dos, tres, máximo cuatro días. Porque a diferencia de viajes más largos, hay algo fundamental que escasea: el tiempo.

Cuando vos te vas por una o dos semanas (ni hablar si son meses), disponés de más tiempo “para perder”. Podés permitirte media hora dando vueltas para encontrar dónde comer. O si el sitio que querías visitar justo estaba cerrado ese día, no pasa nada. Tenés tiempo, podés volver en otro momento.

Eso no pasa cuando sólo vas a estar ahí dos o tres días. Lo mismo vale para un viaje largo pero con muchas paradas, en el que definitivamente terminás pasando poco tiempo en cada lugar.

Habiendo tanto para ver y hacer, hay que aprovechar el tiempo lo mejor posible para poder sacarle el máximo jugo a la experiencia. Y eso requiere una planificación nivel experto. Bueno, tal vez exagero un poco. No, pensándolo bien, no exagero.

Si querés exprimir tu viaje al máximo, vas a tener que planificar todo muy bien. Y es ahí dónde entro yo para ayudarte.

Cómo planificar un viaje corto

Durante el año que estuve viviendo en Alemania, me terminé especializando en “escapadas de fin de semana”. También hice viajes de una, dos y hasta tres semanas, pero la mayoría fueron de 3 días. Y aun en esos viajes más largos, recorrí varios lugares dentro de un mismo país, por lo que el tiempo en cada parada fue corto.

Mi primer viaje fue un fracaso total en cuanto a aprovechamiento efectivo del tiempo. Y de planificación también, fue un desastre. Casi que ni existió.

Salí un viernes a la mañana de mi casa, y viajé todo el día en micro (en dos micros, para ser más precisa) hasta Salzburgo, en Austria. Llegué a eso de las 17 o 18hs, sin la más mínima idea de cómo llegar a mi alojamiento. Tenía la dirección y estaba convencida de que si se la mostraba a alguien, me iba a decir cómo llegar.

Cuando llegué a la terminal de ómnibus, fui a la oficina de turismo a preguntar. Me indicaron qué bus tenía que tomar y me dieron el nombre de la parada en la que tenía que bajar. Yo estaba encantada.

Seguí las instrucciones al pie de la letra, pero cuando me bajé del bus, la numeración que buscaba parecía no existir. Fui y vine un par de veces, hasta que pasó una persona caminando y le pude preguntar. Me indicó una entrada sin numerar y me dijo que tenía que tomar el ascensor hasta arriba del monte. Y yo tipo: Eh … perdón, ¿dijo monte? Wtf?

Resulta que mi hostel quedaba dentro del predio de un monasterio arriba de un monte. Y yo ni me había percatado de eso cuando hice la reserva.

Así que subí por el ascensor (que encima tuve que pagar) y me encontré a oscuras arriba del monte -ya era de noche-, siguiendo un camino cuesta arriba, cruzando unas murallas del siglo no sé cuánto, rogando encontrar este bendito lugar de una vez por todas.

Después cuando lo vi de día ya no me pareció tan terrible el camino

Finalmente lo encontré. Ya era tarde y no servían cena, pero ni loca volvía a salir de ahí esa noche. Así que me fui a la cama después de comerme unas galletitas que me habían quedado del día.

Al día siguiente salí a recorrer. No tenía nada organizado. El centro histórico de Salzburgo es chico, y me la pasé yendo de un lado para el otro, con el mapa, pero sin un sentido fijo.

Un sitio que quería visitar estaba cerrado así que tuve que volver más tarde; otro directamente lo pude ver de afuera nada más. Caminé mucho. Era como una ficha de tejo de mesa: aunque el recorrido era ligeramente diferente, siempre pasaba por los mismos lugares.

El domingo mi micro salía al mediodía, pero entre que tenía que hacer el check-out temprano y ni loca dejaba el equipaje arriba del monte para volver a buscarlo antes de irme, no pude aprovechar nada de la mañana.

En resumen, dos días de viaje y sólo uno de disfrute. Malísimo.

Pero bueno, tampoco me hago tanto problema. A fin de cuentas, era mi primera vez. Lo bueno es que me sirvió de lección para no repetir los mismos errores en viajes futuros.

Y la vista desde arriba del monte tampoco era tan mala … 😉

La idea del post de hoy es contarte todo lo que fui aprendiendo viaje tras viaje para que puedas implementarlo en la planificación del tuyo, aprovechando al máximo todo el tiempo que tengas.

Cómo planificar un viaje corto

Como te dije antes, la clave en todo viaje corto es manejar bien el tiempo. Cuanto más planifiques, menos tiempo vas a perder entre una cosa y otra, lo que significa más tiempo para disfrutar.

Llegar a destino en forma directa

Entiendo que a veces es tentador considerar los traslados más largos porque generalmente son un poco más económicos. Pero cuando disponés de poco tiempo en general, ¿cómo preferís pasarlo? ¿Disfrutando de tu destino o esperando a llegar a él?

Buscá la alternativa que te lleve a destino de la forma más rápida y directa posible. 

También tené en cuenta los horarios de llegada y de partida. Suponete que querés aprovechar un fin de semana largo de viernes a domingo. ¿Existe la posibilidad de salir el jueves por la tarde y llegar esa misma noche a destino? ¿Tenés la chance de viajar por la noche para llegar bien temprano por la mañana?

Esto último fue lo que hice yo en mi segunda “escapada”, esta vez a París. Viajé toda la noche en micro y llegué a eso de las 6 o 7 de la mañana. Me fui directo al hostel a dejar el equipaje (el check-in suele ser siempre después del mediodía, pero casi todos los hostels tienen guarda-equipaje), desayuné y me fui a pasar el día entero a Versalles.

A pasear por el jardín privado de María Antonieta

Disfruté todo el sábado y el domingo recorriendo París. Y el domingo por la noche volví a tomar el micro nocturno. Llegué a mi casa a eso de las 6.30, a tiempo para arrancar con el día laboral.

Siempre que puedas, aprovechá los “tiempos muertos” para viajar.

Elegir bien la ubicación del alojamiento

Este punto es esencial. Para no perder tiempo en transporte, buscá un alojamiento ubicado cerca de las actividades que quieras hacer.

Acá también puede ser tentador buscar la alternativa más económica. Pero la realidad es que estas opciones son más económicas justamente porque están más alejadas de las actividades principales de un lugar. Ya sea el centro si es una ciudad, la playa si vas a la costa, etc.

Y no sólo vas a perder tiempo con los traslados ida y vuelta cada día, sino que es probable que te termine saliendo más caro que un alojamiento mejor ubicado.

Cuando estuve en Córdoba (España) me hospedé bien en el centro histórico, ahí donde ves el puntito marcado con tinta. Pude ir caminando para todos lados, tenía todo cerquita!

Organizar los traslados de antemano

Yo llegué a Salzburgo sin la más remota idea de cómo ir hasta mi alojamiento. Esto implicó tener que encontrar la oficina de turismo, esperar a que me atendieran y me explicaran cómo llegar.

A esto se le sumaba el inconveniente de que no sabía que tenía que buscar un monasterio en el monte, pero bueno. Entre una cosa y otra perdí una cantidad colosal de tiempo, que resultó en irme a la cama sin cenar.

Eso que se ve arriba del monte es el hostel.

Siempre fijate de antemano cómo llegar hasta tu alojamiento. Buscá las opciones que tenés y decidí si vas a usar el transporte público o no. Y averiguá dónde está la parada, si tenés combinaciones, dónde bajar, en qué dirección caminar, etc.

Esto último parece una exageración, pero juro que no lo es. En Casablanca con J perdimos como 40 minutos buscando el departamento que habíamos alquilado porque doblamos para el lado equivocado al bajarnos del tranvía.

Averiguá también cuál es la mejor forma de pagar el boleto. En los buses irlandeses hay que darle al chofer cambio exacto porque no da vuelto. En Rusia hay que comprar cospeles para el metro. Y en Alemania podés sacar el boleto en una máquina de autoservicio. Mientras que en Francia, el Reino Unido, Turquía (y otros), podés usar una tarjeta recargable válida para todo tipo de transporte.

Saber con antelación cómo manejarte en tu destino te va a ahorrar tiempo de incertidumbre o filas innecesarias.

Igualmente cuando vayas de “excursión” a algún lado. Yo anotaba todo en mi cuaderno y lo llevaba siempre encima!

Llevar lo justo y necesario

Para un viaje de dos o tres días no es necesario llevarse todo el armario. Uno de los tantos beneficios de viajar ligero es que no vas a perder tiempo decidiendo qué ponerte para cada ocasión. Llevá dos o tres combinaciones de ropa, basadas en las actividades que vayas a hacer.

Así tampoco vas a necesitar mucho tiempo para armar y desarmar la valija.

Armar un itinerario …

De todo, esto es lo que más te va a ayudar a aprovechar el tiempo de manera productiva.

Lo primero que tenés que hacer es decidir qué vas a querer hacer y ver en tu destino. Podés usar blogs, guías de viaje o la página del ministerio de turismo para ver lo que el destino tiene para ofrecer. Una de mis herramientas preferidas es Wikitravel, porque además de tener información de todo tipo, te indica qué actividades son pagas y cuáles gratuitas.

Como ejemplo te muestro mi primer boceto planificando mi viaje a Londres

Una vez que hayas decidido, te recomiendo que ordenes las actividades o sitios de interés por prioridad. Poné al principio de la lista aquellas cosas que sí o sí quieras hacer. Y después andá bajando en orden de importancia.

… nivel experto

Acá es cuando vas a tener que subir el nivel de planificación:

Buscá un mapa turístico del lugar (ya sea físico u online) y marcá la ubicación geográfica de cada sitio de interés que figure en tu lista de prioridades. Lo razonable es ir a un lugar puntual y hacer todo lo que se encuentre en los alrededores. Lo fundamental de organizar las cosas por ubicación es no perder tiempo yendo y viniendo de un lado para otro.

La siguiente característica por la que te conviene organizar las cosas es por días y horarios de apertura. Que no te pase como a mí, que me quedé sin recorrer el Gran Bazar de Estambul porque lo dejé para el último día y justo estaba cerrado. *Matate*

Pensá en la cantidad aproximada de tiempo que vas a querer dedicarle a cada cosa. Y en función de eso, mirá los horarios. Empezá por el lugar que abra más temprano y dejá para el final el lugar que cierre más tarde.

Así quedó mi itinerario de Londres

Elegir de antemano dónde comer

Cuando mis padres me fueron a visitar a Europa, viajamos juntos a Italia. Y algo que nos pasó mucho fue que cada día perdíamos demasiado tiempo eligiendo dónde comer. En un país en el que comer afuera es caro, siendo tres personas, nos volvimos locos buscando algo que se adaptara a nuestro presupuesto pero que fuera bueno.

Y a fin de cuentas, cuando se trata de restaurantes, siempre es un juego de azar. Podés encontrar comida excelente a buen precio al igual que podés pagar fortunas por una porquería. Sea como sea, siempre vas a haber perdido media hora o más decidiendo por quién apostar.

Lo mejor que podés hacer para evitar esto, es seleccionar de antemano dónde vas a comer. En función de la zona geográfica en la que vas a estar en ese momento determinado del día, claro.

Podés buscar online a través de Yelp por ejemplo. O pedir en la recepción de tu alojamiento que te recomienden un buen lugar para comer en esa zona, conforme a tus preferencias. O consultar con alguna persona local. Pensá en forma creativa. 😉

Lo importante es que cuando sea hora de comer, tengas definido a dónde ir para no perder tiempo.

Gracias a una recomendación con J conocimos (y nos enamoramos) de los Zeppelins lituanos

Pero …

De más está decir que las cosas nunca te van a salir a la perfección. Es el día de hoy que por más que planifique lo mejor que pueda, algo puede salir mal. O me puedo quedar sin hacer alguna cosa que tenía ganas de hacer. Me pasó hace poco cuando fui a Montevideo por el fin de semana.

Pero sí es una realidad que cuanto más planifiques, vas poder a aprovechar mucho mejor el tiempo. Procurá llegar a tu destino de forma directa. Buscá un alojamiento cercano a las actividades que te interesen. Averiguá de antemano cómo trasladarte de un lugar a otro. Llevá lo justo y necesario para no perder tiempo con el equipaje. Armá un itinerario bien detallado y elegí por adelantado dónde comer en función a eso.

Seguí ese itinerario lo mejor que puedas y te aseguro que vas a haber abarcado mucho más que si no planificabas nada. 😉


Y vos, ¿tenés otros consejos para planificar un viaje corto? ¡Dejá un comentario y contanos!

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